Aunque pueda resultar sorprendente, existen seguidores de ideologías socialistas entre nosotros, y uno de ellos es mi compañero de clases. Por razones evidentes, no mencionaré su nombre. Quiero aclarar que este post no tiene la intención de burlarme ni desquitarme de él; simplemente deseo destacar la presencia de esta tendencia que atrae a jóvenes incrédulos. Quién sabe, tal vez sea considerada una suerte de rito de iniciación para aquellos que aspiran a trabajar en el ámbito gubernamental. Como es bien sabido, una considerable proporción de quienes laboran en el sector público residen en edificios y residencias de la Zona Sur y son mayoritariamente de tez blanca.
No te dejes engañar por la narrativa que sugiere que ahora los indígenas gobiernan Bolivia; es la falacia más grande que podrían haberte contado. Hablo desde mi experiencia como consultor que trabajó en el gobierno de Morales, y déjame decirte que la abrumadora mayoría de aquellos que desempeñan roles internos en el gobierno provienen de familias muy acomodadas.
La moda del jailón masista
El jailón masista se toma muy en serio la moda marxista, he tenido la oportunidad de ver en persona el outfit de un jailón masista, poleras con la imagen del Che Guevara, la típica gorrita militar con una estrella roja en el medio, una mochila con la bandera de la Whipala, gorras con los símbolos de la hoz y el martillo, además de un póster de Lenin y Stalin, en fin recordaba a la pasión de un fanático del k-pop, pero en versión "roja".
Un jailón masista con lujos
Mi compañero "jailón", poseía dispositivos provenientes del imperio capitalista. Aunque no utilizaba un teléfono chino de la marca Xiaomi, contaba con un iPhone 12, y en lugar de una laptop Huawei, prefería una MacBook. No calzaba zapatos fabricados en Bolivia, sino unas humildes zapatillas Nike. Sorprendentemente, a pesar de nunca haber trabajado, recibía regularmente dinero de sus padres, quienes residían en España.
Su laptop y habitaciones estaban decoradas con símbolos aimaras, resultaba curioso que nunca se aventurara a frecuentar las ferias de la Rodríguez o la 16 de Julio para abastecerse de insumos para el hogar. En cambio, mostraba una clara preferencia por realizar sus compras en un reconocido supermercado de Irpavi. En sus momentos de ocio, asumía el papel de ciberactivista, empleando plataformas como Facebook y TikTok para defender a capa y espada al gobierno masista y a líderes autoritarios en el mundo.

