El gobierno masista decidió centralizar todos los pagos de rentas, sueldos, bonos, impuestos, aranceles, y demás en un solo banco, creando de facto un "monopolio" estatal. Esta medida, adoptada por un gobierno que se proclama anticapitalista, ha generado cuestionamientos sobre la gestión y uso de estos fondos.
El Banco Unión, en su sucursal de la zona Ballivián, ilustra claramente las deficiencias de esta centralización: un pequeño banco con apenas seis cajeros, asientos sucios y largas filas. La misma situación se repite en las oficinas de la avenida Juan Pablo II y en la estación del teleférico azul.
Los clientes del Banco Unión en la ciudad de El Alto deben hacer filas al estilo socialista desde las 5:00 hasta las 7:00 de la mañana, solo para ser atendidos a partir de las 9:00 AM. Si la fila es demasiado larga, es probable que las personas deban regresar al día siguiente. Los peores meses son enero y febrero, cuando las filas suelen extenderse por más de tres cuadras.
Esto es lo que sucede cuando se centralizan todos los pagos y retiros públicos en un solo banco. En Bolivia, no tienes la libertad de elegir qué banco usar; el sector público está obligado a utilizar los servicios del Banco Estatal.
El Banco Unión es sinónimo de corrupción. El mayor escándalo de corrupción relacionado con este banco ocurrió durante el gobierno de Evo Morales: el caso Pari, el mayor desfalco en la historia de Bolivia. Pocos casos similares han salido a la luz debido al hermetismo que envuelve a una de las empresas más cruciales del gobierno.


