¿No hubiera sido mejor mostrar los beneficios de la vacuna? Pero el gobierno boliviano decidió que la imagen de Arce Catacora debe ir acompañado con un lema que lo favorezca políticamente.
Quien diseñó las vacunas merece indudablemente reconocimiento, pero expresar gratitud al gobierno por proporcionarlas de forma gratuita no es más que un reconocimiento de un deber fundamental que todo gobierno tiene con sus ciudadanos: garantizar la salud y bienestar de la población a través de medidas de inmunización, un derecho inherente a cada individuo.
Sin embargo, el presidente Arce Catacora parece estar ansioso por atribuirse el mérito de la distribución de las vacunas, utilizando diversas estrategias propagandísticas para capitalizar políticamente este esfuerzo colectivo. Desde la renuncia de su predecesor, lamentablemente, poco ha cambiado en la utilización de los recursos estatales con fines propagandísticos, y las vacunas no son la excepción.
Arce no escatima en recursos para promocionar su gestión, utilizando canales como la televisión, la radio, los medios impresos y enormes banners en las calles. Esta estrategia, más que destacar los beneficios inherentes de la vacunación, parece centrarse en la imagen política del presidente, quien busca capitalizar el programa de inmunización para mejorar su posición política.
Bajo el lema "Los bolivianos elegimos vacunación gratuita", se intenta crear la impresión de que la gratuidad de las vacunas es una elección exclusiva de su gobierno. Esta táctica podría generar confusión en la población al sugerir que, bajo otras administraciones, las vacunas podrían no ser gratuitas, a pesar de que ningún gobierno en el mundo está cobrando a sus ciudadanos por la vacunación.
En lugar de destacar los beneficios intrínsecos de la vacunación, la estrategia gubernamental ha optado por fusionar la imagen de Arce Catacora con la gratuidad de las vacunas. Esta elección parece socavar el propósito fundamental de informar y tranquilizar a la población sobre los beneficios de la inmunización. ¿No hubiera sido más efectivo centrarse en la importancia de la vacunación en sí, en lugar de asociarla estrechamente con la figura del presidente? Es una pregunta válida que deberíamos plantearnos en medio de esta estrategia de comunicación gubernamental.



