Desde hace un tiempo, he estado deseando abordar un tema que considero de suma importancia. Hoy, te invito a adentrarte en el lado oscuro y melancólico de las ruinas de Tiwanaku, un aspecto que rara vez se aborda. Estos vestigios representan una de las culturas más antiguas de América, y, lamentablemente, han sufrido una transformación inesperada en Bolivia: se han convertido en escenario de festividades y celebraciones.
El ámbito de la arqueología en Bolivia parece encontrarse en un estado de descuido crónico, y no se le otorga la importancia que merece. Las ruinas de Tiwanaku, que deberían ser custodiadas y protegidas como un invaluable tesoro histórico y cultural, ahora se ven utilizadas de manera desacertada. Ahora cualquier individuo que se autodenomine "indígena" puede acceder libremente a este sitio, a menudo con la intención de llevar a cabo actos simbólicos que persiguen sus intereses personales.
Esta falta de preservación y el uso inadecuado de las ruinas de Tiwanaku nos lleva a reflexionar sobre la importancia de la arqueología en la conservación de nuestro patrimonio cultural. El desdén hacia estos vestigios históricos no solo compromete la herencia de Bolivia, sino que también nos priva de un valioso recurso educativo que podría ayudarnos a comprender mejor la historia y la evolución de nuestra sociedad.
La historia de Tiwanaku, una cultura preincaica que floreció entre aproximadamente 1580 a.C. y 1000 d.C., se enfrenta actualmente a un dilema que amenaza su legado cultural y su preservación. El deterioro que afecta a Tiwanaku no se debe únicamente a los estragos del tiempo o las inclemencias climáticas, sino a la irresponsabilidad y la incompetencia de las autoridades encargadas de su cuidado.
Imagina por un momento la posibilidad de llevar a cabo eventos como bodas, celebraciones con alcohol o la filmación de videoclips musicales en lugares tan icónicos como Stonehenge, Machu Picchu o las Pirámides de Egipto. La idea es sencillamente impensable; cualquier intento de llevar a cabo tales actividades en estos sitios conllevaría consecuencias graves y sanciones severas. No obstante, en Bolivia, estas actividades se han vuelto lamentablemente comunes en Tiwanaku.
El corazón del problema radica en la falta de asignación de un presupuesto adecuado destinado a la restauración y el mantenimiento de Tiwanaku. La seguridad de las principales estructuras de piedra brilla por su ausencia, y la única barrera que separa a los visitantes de estas maravillas arquitectónicas es una simple cuerda. Para agravar la situación, el sitio es utilizado como lugar de eventos sociales, lo que añade más daño a esta ya delicada situación.
Estas actividades incluyen celebraciones que, en lugar de preservar y honrar el legado cultural de Tiwanaku, lo someten a un deterioro constante. Es esencial que se tome conciencia de la importancia de proteger este patrimonio histórico, y que las autoridades correspondientes tomen medidas inmediatas para asegurar su preservación. Solo a través de la inversión adecuada en su restauración y la implementación de medidas de seguridad rigurosas se podrá evitar el inminente desvanecimiento de esta invaluable herencia cultural. Es hora de reconocer la gravedad de la situación y de actuar en consecuencia antes de que sea demasiado tarde para salvar este legado milenario.
Filmación de videos musicales en Tiwanaku
El trasfondo de esta problemática se remonta a la década de los años 80. La imagen que se despliega ante nosotros muestra al grupo folclórico Wara en pleno ensayo dentro del imponente Templo de Kalasasaya, un lugar de profundo significado histórico y cultural en el complejo arqueológico de Tiwanaku. Esta práctica no es un hecho aislado; varios grupos musicales folclóricos han elegido este mismo escenario para la filmación de sus videos musicales, en un intento de conectarse con la rica y misteriosa herencia de la cultura Tiwanaku.
Aunque la intención de estos grupos puede ser la de rendir homenaje a esta cultura ancestral, es innegable que estas acciones plantean preguntas críticas sobre la protección y preservación de este invaluable patrimonio histórico. La elección de un sitio arqueológico para actividades artísticas plantea desafíos éticos y prácticos que merecen una reflexión más profunda.

Un incidente paralelo y digno de mención tuvo lugar con la cantante Yarita Lizeth, cuya visita a la emblemática Puerta del Sol en Tiwanaku tuvo como objetivo la filmación de su próximo videoclip musical. Aunque es importante destacar que esta actividad no causó daños directos a las ruinas de Tiwanaku, la reacción pública fue notablemente distinta en comparación con eventos similares protagonizados por ciudadanos bolivianos.
Este doble rasero en las críticas se convierte en un tema de reflexión importante. Cuando un artista extranjero utiliza el sitio con fines artísticos, la recepción crítica tiende a ser más duras y enfocadas a la irresponsabilidad, a menudo centrándose en la valoración de su obra y su relación con el patrimonio cultural. Sin embargo, cuando un ciudadano boliviano hace un mal uso del lugar, las reacciones suelen ser más indulgente.

Bailes dentro del templo de Kalasasaya
Además de los casos mencionados anteriormente, existen registros documentados de bailarines de danzas folclóricas que han elegido el majestuoso Templo de Kalasasaya como escenario para la filmación de sus videoclips. Esta práctica, junto con los eventos previamente descritos, plantea una pregunta esencial: ¿acaso el Templo de Kalasasaya se ha convertido en un mero patio de bailes y celebraciones?
Resulta alarmante contemplar cómo este sitio arqueológico de significado histórico y cultural se ha transformado, en la práctica, en un lugar donde se llevan a cabo eventos completamente ajenos a su contexto original. La danza y la música, que son expresiones artísticas maravillosas y significativas, parecen haber desplazado la reverencia y el respeto que deberían prevalecer en un lugar tan sagrado.
Este fenómeno plantea una seria reflexión sobre el valor que atribuimos a nuestro patrimonio cultural. ¿Estamos dispuestos a sacrificar la integridad de nuestros sitios históricos en aras de la expresión artística contemporánea? ¿Qué mensaje estamos enviando a las generaciones futuras al permitir que un lugar de tanta importancia se utilice de esta manera?
Posesión de Evo Morales
Además de los eventos culturales y artísticos previamente mencionados, en Tiwanaku también se han registrado celebraciones de un carácter completamente distinto, que nos invitan a cuestionar el respeto hacia este sitio histórico. Un ejemplo particularmente notable de esta situación se vivió durante la toma de posesión de Evo Morales, un evento que fue objeto de controversia y que lamentablemente pareció pasar por alto la importancia de las culturas antiguas de Bolivia.
Lo que ocurrió después de la posesión fue una escena que rara vez se mostró en los medios de comunicación: una festividad que involucró el consumo excesivo de alcohol y que, en algunos casos, llegó a incluir comportamientos irrespetuosos, como la presencia de orina en todo el entorno del sitio arqueológico de Tiwanaku.


Tiwanaku como salón de Bodas
No solo hemos presenciado eventos culturales, artísticos y festividades polémicas en Tiwanaku, sino que incluso ha sido escenario de bodas. Un episodio destacado tuvo lugar el 8 de septiembre de 2012, cuando el vicepresidente Álvaro García Linera celebró su boda en el Templo de Kalasasaya, convirtiendo todo el sitio arqueológico de Tiwanaku en un inusual escenario nupcial. Estos incidentes nos invitan a cuestionar la finalidad y el propósito de estas ruinas históricas.


Las ruinas, el retrete de los visitantes
En ocasiones, especialmente durante épocas de menor afluencia de turistas, es posible observar a los propios residentes de la zona consumiendo bebidas alcohólicas dentro de Tiwanaku. Este comportamiento, lamentablemente, a menudo se traduce en olores y desechos que afectan el entorno. Un ejemplo evidente de esto se presenta durante el solsticio del 21 de junio, una fecha de gran importancia en la cultura andina y que suele atraer a una gran cantidad de visitantes. Sin embargo, debido a la falta de instalaciones sanitarias adecuadas, el consumo de alcohol en este lugar se ha convertido en una práctica común.



En resumen, aunque los videos musicales y eventos puedan tener la intención de mostrar al mundo la rica cultura boliviana, es fundamental reconocer que existen mejores formas de lograrlo sin poner en peligro el legado cultural representado por Tiwanaku. Lamentablemente, este sitio arqueológico, que ha sobrevivido a través de siglos, se encuentra hoy reducido a un mero salón de eventos y, en algunos casos, incluso a baños públicos.
Este triste estado de los acontecimientos nos hace cuestionar si estas obras arquitectónicas emblemáticas podrán resistir durante otro siglo si no se toman medidas urgentes para su preservación y protección. Tiwanaku, con su historia milenaria, merece un respeto y un cuidado constante para que las generaciones futuras puedan apreciar su esplendor y aprender de su legado.
En este sentido, te invito a reflexionar sobre la importancia de concienciar a la sociedad sobre la necesidad de proteger y preservar nuestro patrimonio cultural. Compartir este artículo en tus redes sociales es una manera efectiva de difundir esta preocupación y promover la conversación sobre la importancia de proteger lugares como Tiwanaku. Juntos, podemos ser agentes de cambio y trabajar hacia un futuro en el que estas joyas históricas puedan perdurar y enriquecer nuestras vidas durante generaciones venideras.

