martes, mayo 19, 2026
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Arce Catacora gestó un Autogolpe de Estado para impulsar su imagen

La profunda crisis económica que enfrenta Bolivia, junto con la notable división interna en el partido de gobierno, ha puesto en entredicho la posibilidad de reelección del presidente Luis Arce Catacora. En un intento por mejorar su deteriorada imagen y consolidar su posición, se organizó un pequeño "teatro" con tanques y armas en la Plaza Murillo a lo que ellos denominaron "golpe de estado". Este acto tuvo como objetivo reforzar la narrativa de que existen conspiraciones extranjeras que buscan desestabilizar su gobierno.

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Antes de ser ingresado al vehículo, Zúñiga acusó al presidente Arce de estar detrás del intento de golpe, con el supuesto objetivo de aumentar su popularidad. Según el general sublevado, tuvo una reunión el fin de semana con el mandatario, quien le ordenó sacar vehículos militares blindados.

“El día domingo, en el colegio La Salle, me reuní con el presidente (Luis Arce) y me dijo que la situación estaba muy complicada, que esta semana era crítica. Me dijo que había que hacer algo para levantar su popularidad. Le pregunté: ‘¿Sacamos los blindados?’ ‘Sacá’, me respondió. El domingo en la noche, ya los blindados empezaron a salir”, relató Zúñiga.

Durante la tarde, tropas militares y tanquetas se desplegaron en la plaza frente a la sede del gobierno boliviano en La Paz e intentaron derribar una puerta metálica del palacio presidencial.

El destituido general Juan José Zúñiga ingresó seguidamente al palacio y, tras algunos minutos, salió caminando, según imágenes de la televisión boliviana.

Poco después, Arce convocó a los bolivianos a movilizarse “en contra del golpe de Estado” y tomó juramento a los nuevos comandantes en el mismo palacio presidencial, de acuerdo con una transmisión en vivo por televisión.

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"El domingo, en el colegio La Salle, me reuní con el presidente, y el presidente me dijo que la situación es muy jodida, esta semana va a ser muy crítica, entonces es necesario preparar algo para aumentar mi popularidad...  El domingo en la noche, los blindados comienzan a bajar...", dijo Zúñiga.

El "desorden de una dictadura en crisis", así califica Carlos Sánchez Berzaín, exministro de Gobierno de Bolivia, el alzamiento militar registrado en ese país la tarde del 26 de junio. Según él, es poco probable que este evento contribuya a recuperar la libertad y la democracia en esa nación suramericana, "sometida" a las dictaduras del siglo XXI.

“Esto es un movimiento al interior de un sistema irregular que se llama dictadura, y que puede ser un autogolpe, una simulación o un ajuste de cuentas interno. En todo caso, es muy dudoso que esto sirva para recuperar la libertad y la democracia en Bolivia”, expresó el exministro boliviano, refugiado político en EE.UU. y director ejecutivo del Interamerican Institute for Democracy, con sede en Miami.

Sánchez Berzaín señaló que, desde hace casi dos décadas, específicamente con la llegada al poder del líder cocalero Evo Morales (2006-2019), Bolivia dejó de ser una democracia para convertirse en una “dictadura satélite” de Cuba y Venezuela. “Han desinstitucionalizado por completo las Fuerzas Armadas. Hace años que las Fuerzas Armadas no son las Fuerzas Armadas de la nación, sino del régimen”, sostuvo.

A su juicio, la sublevación militar reportada este miércoles evidencia el "desorden" y la "crisis" que enfrenta el régimen liderado por el presidente Luis Arce, afín a Evo Morales. Este régimen ha llevado al país "a la miseria, a la condición de narcoestado, a tener más de 300 presos políticos y más de 10.000 exiliados", añadió el exministro.

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¿Juego de lealtades en Bolivia?

Militares bolivianos, dirigidos por los comandantes generales Juan José Zúñiga y Andrés Zúñiga, tomaron este miércoles la Plaza Murillo en La Paz, donde se registraron enfrentamientos con ciudadanos. Posteriormente, ingresaron al Palacio de Gobierno para expresar su “molestia” con el presidente Luis Arce, quien destituyó a Juan José Zúñiga tras este manifestarse en contra de la reelección de Evo Morales, a pesar de la sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) de diciembre de 2023 que prohíbe la reelección indefinida.

“No puede ser que la lealtad de los comandantes se pague con deslealtad”, expresó el general Andrés Zúñiga en declaraciones a la prensa desde el centro del poder político en La Paz.

Carlos Sánchez Berzaín, exministro de Gobierno de Bolivia y director ejecutivo del Interamerican Institute for Democracy, interpretó estos eventos como una muestra de la crisis interna y el desorden en el régimen boliviano. “Esta frase, por ejemplo, demuestra la crisis interna, la lealtad de los comandantes al régimen. Zúñiga se ha dado cuenta hoy de que Bolivia es una dictadura y, además, no lo dice. Es un juego de lealtades entre ellos, dentro de un régimen dictatorial”, comentó Sánchez Berzaín.

Ante este escenario, Sánchez Berzaín considera que se debe dar tiempo para que la situación "amaine" y se pueda ver con mayor claridad qué sucede realmente en la nación andina. “¿Dónde está Arce hoy? ¿Está preso? ¿Lo han destituido? ¿Lo han cambiado? ¿Han tomado el mando? Esto es señal de una dictadura castrochavista en crisis, que se está derrumbando internamente, pero no hay nada claro hasta el momento”, subrayó.

En medio de esta incertidumbre, los enfrentamientos en la Plaza Murillo y la toma del Palacio de Gobierno subrayan la tensión y la inestabilidad política que atraviesa Bolivia. La respuesta del régimen y las posibles repercusiones en la estructura del poder son aún inciertas, y la nación se encuentra a la espera de una resolución que pueda definir su futuro político inmediato.

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¿Reforma de la democracia?

A través de la red social X, tanto el presidente Luis Arce como el expresidente Evo Morales denunciaron un intento de golpe de Estado ante el fuerte despliegue militar liderado por el general Juan José Zúñiga. Zúñiga perdió su cargo el martes tras declarar en la televisión nacional que Morales “no puede ser más presidente” del país, afirmando que no permitiría que “pisotee la Constitución” y que “desobedezca el mandato del pueblo”.

En sus mensajes de alerta en la red social X, el presidente Arce hizo un llamado al “respeto de la democracia”, mientras que Morales convocó a una “movilización nacional para defender la democracia” y declaró un “paro general indefinido y bloqueo de caminos”. “No permitiremos que las Fuerzas Armadas violenten la democracia y amedrenten al pueblo”, enfatizó Morales.

Por su parte, el general Juan José Zúñiga, líder del movimiento insurreccional, aseguró que “reformará la democracia” y liberará a todos los presos políticos, incluida la expresidenta interina Jeanine Áñez, quien fue detenida en marzo de 2021 por presuntos delitos de “sedición, terrorismo y conspiración” relacionados con las denuncias de fraude electoral que resultaron en la renuncia de Morales.

“Queremos restablecer la democracia, que sea una nueva democracia, una verdadera democracia. Al Ejército no le falta para velar por el futuro de nuestros pueblos”, aseveró Zúñiga.

Estos eventos han generado una profunda incertidumbre y tensión en Bolivia. La confrontación entre los líderes políticos y militares ha polarizado al país, y la situación permanece volátil. La comunidad internacional observa con atención, mientras los ciudadanos bolivianos esperan una resolución que pueda traer estabilidad y claridad al futuro político de la nación. La situación actual pone de manifiesto los desafíos que enfrenta Bolivia en su lucha por mantener la democracia y el Estado de derecho.

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