A la alcaldía y al gobierno les vale un carajo la proliferación de los hospitales clandestinos en El Alto, la pésima atención en los hospitales públicos han logrado la aparición de decenas de centros de salud privados sin control por parte del Ministerio de Salud.
Una vez más, El Alto se encuentra en una situación en la que parece no haber una autoridad efectiva que controle o regule la ciudad. La urbe se asemeja a un viejo Oeste, donde cualquiera con conocimientos mínimos puede abrir un establecimiento sin mayores restricciones. Lamentablemente, este escenario se refleja también en la calidad deficiente de los servicios de salud en El Alto, donde las extensas filas y las demoras para obtener una ficha son un elemento común que afecta la vida cotidiana de sus habitantes.
Como consecuencia de esta problemática, han surgido numerosos hospitales clandestinos en El Alto. Para evitar ser detectados, muchos de estos centros se han establecido en las áreas más remotas de la ciudad. Algunos de los problemas asociados con estos establecimientos de salud clandestinos incluyen la falta de regulación y supervisión, la calidad de atención médica dudosa, riesgos para la salud pública, acceso limitado a recursos y tecnología médica, desconfianza y falta de transparencia, vulnerabilidad a actividades delictivas, entre otros.

