El concepto de "patio trasero" se emplea en el ámbito político para describir la influencia histórica de Estados Unidos en Latinoamérica. En la actualidad, dicha influencia ha experimentado un cambio significativo; China y Rusia han capitalizado esta debilitación para expandir su presencia en la región. La entrada de estos países, de manera evidente, se ha materializado a través de gobiernos populistas que mantienen firmemente el control.
Los gobiernos de orientación política derechista han sido reconocidos por su estrecha relación con Estados Unidos. Desde la perspectiva de la oposición, esta asociación se interpreta como intervencionismo o sumisión a los intereses imperialistas. Sin embargo, resulta paradójico que cuando potencias extranjeras como Rusia y China se involucran en el saqueo de los recursos de un país latinoamericano, no se les acusa de intervencionismo ni sometimiento. Aquellos que anteriormente vociferaban tales críticas ahora parecen haber cambiado de postura, evidenciando así un giro en la dinámica regional. En última instancia, América Latina se vislumbra como la nueva África en la que las naciones asiáticas encuentran oportunidades estratégicas y económicas.

Limpiando el patio para los nuevos "jefes"
La estrategia política de Arce Catacora se simplifica en una premisa clara: cualquier nación que se oponga a Estados Unidos se convierte en aliada y amiga de Bolivia. Este enfoque conlleva a la consolidación de relaciones más robustas tanto en el ámbito económico como político con dichos países. Su gobierno se caracteriza por una visión unidireccional: mantenerse en el poder de manera prolongada. Para lograr este objetivo, buscan socavar la democracia tradicional e imponer su propia interpretación de la misma, una en la cual la oposición sea prácticamente inexistente. Este propósito se evidenció en la última elección, cuando Evo Morales tomó una decisión que le costó su cargo. Arce Catacora ha asumido la responsabilidad de concluir lo que Morales no logró.
En este escenario, el gobierno tiene el control absoluto de los poderes del Estado, facilitando la manipulación de las reglas del juego. Sin embargo, esta táctica no pasa desapercibida a nivel internacional, generando repercusiones. Para contrarrestar estas críticas, el gobierno boliviano busca aliados que respalden su gestión. En este sentido, figuras como Maduro y Ortega han mostrado su respaldo. No obstante, es evidente que estos apoyos no se otorgan de manera desinteresada; los recursos naturales y la influencia política se convierten en moneda de cambio para saldar esos favores, creando un tejido complejo de relaciones en el escenario político internacional.
No hay soberanía, siempre hay alguien a quien "besarle el trasero"
Hasta el presente, ningún líder ha logrado contradecir esta tendencia; siempre se percibe una inclinación hacia ciertos países, variando en intensidad. Son muy escasos quienes intentan afirmar su autonomía y exigir respeto. Desde contraer deudas hasta ceder el control de los recursos naturales a cambio de su explotación, evidencian cómo el actual gobierno boliviano ha dejado de ser un mero "patio trasero" para las naciones del Norte, transformándose en el traspatio de sus nuevos aliados políticos.
¿Planta nuclear?
¿Cuál será la estrategia de Bolivia cuando, en los próximos 20 años, sus reservas de gas no sean suficientes para la exportación? El gobierno anterior, liderado por Evo Morales, se caracterizó por adoptar un modelo extractivista que ahora genera inquietud en su sucesor. Al parecer, la solución a este desafío se vislumbra en la construcción de plantas de energía nuclear, siendo el centro de medicina nuclear el primer paso experimental. Para llevar a cabo este proyecto, el gobierno ha depositado su confianza en una empresa rusa, prescindiendo de un proceso de licitación previo.

¿Cooperación o someter Bolivia a los extranjeros?
El 14 de junio de 2018, Evo Morales emprendió un viaje a Rusia, una fecha recordada por coincidir con la inauguración del Mundial de Rusia. Durante esta visita, Morales planteó a Putin la posibilidad de establecer acuerdos en los sectores de energía nuclear, hidrocarburos y defensa militar. En cada discurso, Morales presumía de la capacidad de los bolivianos para explotar sus propios recursos sin depender de ayuda extranjera. Asimismo, abogaba por la soberanía de las fuerzas armadas. Sin embargo, ninguna de estas afirmaciones se reflejó de manera palpable a lo largo de su gestión.
Capataces chinos en Bolivia y la matanza de la fauna
Durante el gobierno de Evo Morales, las relaciones con China se consolidaron de manera significativa, llegando al punto en que los chinos asumieron roles de capataces sobre trabajadores bolivianos, tratándolos casi como si fueran esclavos en su propio país. Un caso que generó indignación fue la masiva caza indiscriminada de jaguares por parte de traficantes chinos, una investigación que quedó en la nada y cuyos culpables evadieron la cárcel, levantando sospechas sobre la posible influencia del gobierno en este desenlace.
En agosto de 2017, un acuerdo entre el entonces ministro de relaciones exteriores, Fernando Huanacuni, y su homólogo chino, Wang Wi, resultó en la llegada de prisioneros chinos a territorio boliviano para cumplir sus condenas. Esta decisión fue ampliamente criticada, ya que proyectaba a Bolivia como una suerte de prisión para ciudadanos chinos.


La explotación de oro por parte de empresas chinas en el Illimani generó múltiples intentos por parte del gobierno para desacreditar estas denuncias. Sin embargo, las pruebas que se hacían públicas resultaban evidentes, y finalmente se reveló que el propio gobierno había concedido permisos mineros a estas empresas chinas. La pregunta que surge es por qué el gobierno permitió el saqueo de los recursos bolivianos, o más precisamente, cuál fue el beneficio a cambio de tal concesión.

Satélites chinos
¿Qué tal si lanzamos un satélite al espacio solo para competir con las empresas de televisión satelital? Aunque sea una idea cuestionable, eso es exactamente lo que hicieron: un satélite con sobreprecio que no cumple su propósito real. En las áreas rurales, donde la telemedicina es inexistente y el servicio de internet satelital es notoriamente deficiente, esta decisión resulta aún más problemática. Sin embargo, el gobierno demuestra ser hábil al presentar esta "hazaña" como propaganda, y para empeorar las cosas, ya existe un contrato para enviar otro satélite al espacio.
En un país como Bolivia, con tantas prioridades urgentes, el satélite no debería ser una de ellas. A pesar de tener uno de los servicios de internet más deficientes y costosos, las regiones rurales siguen privadas de este servicio, a excepción de la telefonía celular. Este comportamiento refleja el patrón típico de los gobiernos populistas, que buscan presentarse ante el mundo como un país en desarrollo, utilizando la tecnología como una excusa para sus acciones.
Endeudados con los chinos por muchos años más
Bolivia se encuentra entre los cinco países de América Latina con mayores niveles de deuda con China, una situación que se consolidó durante la gestión de Evo Morales y que persiste de manera acentuada bajo el mandato de Arce Catacora. Este patrón de endeudamiento con China es un círculo vicioso que lamentablemente caracteriza a varios países de América Latina.
Un elemento destacado en esta dinámica es la conexión con el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), ya que los países más endeudados con China suelen haber formado parte de esta alianza en el pasado. Queda la interrogante de si esta coincidencia responde a una estrategia deliberada de endeudamiento para asegurar la influencia de China en estas regiones en el futuro, o si simplemente refleja la mala gestión administrativa que suele acompañar a estos gobiernos.

El caso de Venezuela
El presidente Nicolás Maduro ha mantenido un firme control sobre el poder, desencadenando graves consecuencias para Venezuela. Para sostener su régimen, ha buscado alianzas estratégicas con Rusia y China, países que, a cambio de respaldar al gobierno, se están beneficiando de la explotación de los recursos naturales venezolanos. Mientras Rusia se enfoca en el saqueo de oro y diamantes, China ofrece préstamos a cambio de materias primas.
Venezuela se presenta como un claro ejemplo de cómo ha pasado a ser un "patio trasero" de naciones extranjeras, donde el respaldo político se traduce directamente en la entrega de los recursos más valiosos del país. Este patrón plantea la preocupante interrogante sobre cuál será el próximo país latinoamericano en experimentar una dinámica similar.

El Salar boliviano para los chinos
Evo Morales sostenía la infundada acusación de que Estados Unidos lo derrocó para apoderarse del Salar boliviano, una de las muchas falsedades pronunciadas por el expresidente durante su declive como "líder". Carecía de pruebas para respaldar tal afirmación, pero lo irónico es que sí se puede demostrar un acuerdo entre Evo Morales y el gobierno de Catacora, permitiendo a empresas chinas explotar el Salar de Uyuni, uno de los depósitos de sal más grandes que ahora está bajo control chino y ruso. De esta manera, el discurso que destacaba la necesidad de que los bolivianos mismos exploren sus recursos queda desacreditado.
La realidad es que Bolivia enfrenta dificultades para gestionar y explotar eficientemente sus propios recursos, lo que la lleva a depender de potencias externas. Sin embargo, este vínculo conlleva un costo significativo que termina erosionando la soberanía del país.

Arce pidiendo perdón al régimen cubano
El gobierno boliviano presume de no arrodillarse ante Estados Unidos, señalando que los gobiernos anteriores estaban sometidos. Sin embargo, la visita de Arce Catacora a Cuba reveló una muestra de sumisión al pedir disculpas por la renuncia de Evo Morales y el breve periodo de tiempo en el que perdieron el gobierno. Estas palabras sugieren que el gobierno de Arce Catacora está una vez más sujeto y atento a las decisiones del régimen cubano. Este servilismo, sin precedentes en la historia del país, destaca una dinámica única entre los mandatarios bolivianos y sus propias naciones.
¿Bases militares rusas en Bolivia?
Ante el conflicto entre Rusia y Ucrania, el gobierno ruso amenazó a Estados Unidos con enviar tropas rusas a Cuba y Venezuela, dos países que mantienen estrechas relaciones con Putin. Aunque no se confirma la existencia de una base militar rusa establecida en Cuba, Manuel Cristopher Figuera, exdirector del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional de Venezuela, ha indicado que Rusia posee bases militares en Fuerte Paramacay, en el estado Carabobo.
En el caso de Bolivia, no se tienen reportes de bases militares rusas, pero sí existe una sólida relación con el ejército ruso. Esta colaboración abarca desde la renovación de tanques y armamento hasta la concreción de acuerdos de cooperación militar, que datan desde el año 2013. Esta amistad ha sido clave tanto para el gobierno de Morales como para el actual de Arce. Aunque la constitución boliviana prohíbe cualquier base militar extranjera en territorio boliviano, este gobierno ha violado repetidamente la carta magna para sus propios fines. A pesar de no contar con grandes bases militares, Bolivia dispone de extensos cuarteles para el servicio militar, y durante la gestión de Morales, se denunció la presencia de militares venezolanos en territorio boliviano sin una clara investigación al respecto.

Conclusión
"Si extranjero poder, algún día, sojuzgar a Bolivia intentaré, al destino fatal se prepare que amenaza a soberbio agresor." Esa es la cuarta estrofa presente en el himno nacional de Bolivia, y al parecer solo es un simple canto para enarbolar el patriotismo, cuando en realidad los extranjeros pasan sobre Bolivia para beneficiarse de sus recursos a cambio de respaldo. Rusia y China tiene más presencia que Estados Unidos en algunos países latinos, Cuba y Venezuela se ha convertido la puerta entrada para llegar a más países, el discurso de la intervención norteamericana que tanto manejan los gobiernos autoritarios muy pronto quedara pequeño y quizá sea muy tarde cuando se enteren de que pusieron su país en bandeja de plata a los extranjeros.

