Enrique Viale, reconocido abogado ambientalista, ha demostrado un profundo compromiso con la preservación del medio ambiente y una firme oposición a la explotación irresponsable de los recursos de un país. Su activismo está estrechamente ligado a grupos de izquierda radical, y su labor ha sido destacada por su incansable defensa de la ecología y los derechos medioambientales.
No obstante, su postura ideológica revela ciertas paradojas, especialmente en lo que respecta a su enfoque selectivo hacia las transnacionales. Viale muestra una clara oposición a empresas transnacionales occidentales, señalando específicamente a Estados Unidos y Alemania, entre otros. Es innegable que estas naciones han establecido grandes multinacionales en Latinoamérica para la extracción de recursos naturales, siendo este un punto de preocupación válido abordado por el abogado.
Sin embargo, una crítica surge al observar que Viale parece pasar por alto la actividad similar de empresas transnacionales chinas y rusas en la región. A pesar de que estas también participan en la extracción de recursos naturales, el abogado no aborda de manera tan contundente esta faceta de la problemática. Este enfoque selectivo suscita interrogantes sobre la coherencia de sus principios, ya que parece centrarse exclusivamente en denunciar las prácticas de empresas occidentales.
En el caso de Enrique Viale, su perspectiva parece carecer de un análisis exhaustivo de las actividades de China y Rusia en América Latina. Actualmente, estas potencias están llevando a cabo acciones perjudiciales para el medio ambiente, especialmente en países como Venezuela, Bolivia y Brasil, y es crucial que se tome en cuenta esta dimensión en el discurso ambientalista.
En Venezuela, tanto China como Rusia están involucradas en prácticas de saqueo y contaminación de ríos y lagos, generando impactos negativos en los ecosistemas locales. En Bolivia, los chinos están afectando gravemente los lagos del Illimani en La Paz con sus actividades contaminantes, mientras que los rusos explotan el litio boliviano de manera poco sostenible, privando a los cultivos de millones de litros de este recurso esencial.
Además, China, con su creciente apetito por la soya en Brasil, está contribuyendo significativamente a la deforestación y la tala indiscriminada en la región. Este fenómeno es una de las principales causas ambientales que deberían ser abordadas con la misma firmeza con la que Viale critica las acciones de las empresas occidentales.

