El gobierno de Bolivia inauguró recientemente un tramo adicional de la carretera El Sillar; sin embargo, esta infraestructura presenta serias deficiencias estructurales tras detectarse roturas en la vía que conecta Cochabamba con Santa Cruz. Ante esta situación, la diputada Luisa Nayar Sosa ha levantado acusaciones de irregularidades en la construcción, la cual estuvo a cargo de la empresa china Sinohydro.
La legisladora sostiene que Sinohydro se benefició de un tipo de cambio de 6,98 bolivianos, desviándose del oficial de 6,96, ocasionando así un perjuicio económico millonario para el país. En consecuencia, Nayar Sosa presentó una denuncia penal contra el ministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, y otras autoridades involucradas en la suscripción del contrato.
La magnitud del problema adquirió notoriedad después de que se produjeran derrumbes en el kilómetro 105 de la carretera que conecta Cochabamba con Santa Cruz, lo que llevó al cierre temporal de la vía.

En una entrevista con Infobae, Nayar Sosa detalló las numerosas irregularidades presentes en el proceso de adjudicación de la obra, destacando que tanto Evo Morales como Luis Arce comparten la responsabilidad en este asunto.
— Usted ha señalado irregularidades en la construcción de la carretera El Sillar, una obra a cargo de una empresa china. Me gustaría preguntarle acerca de las anomalías que ha identificado, ya que mencionó temas relacionados con sobreprecios y la posible ventaja de la compañía mediante un tipo de cambio no oficial.
— La carretera, que se encuentra en un estado deplorable, tuvo un costo de 426.128.655 dólares y fue otorgada en 2015 a la empresa china Sinohydro. Después de su entrega provisional, la obra presentó numerosos defectos. En nuestra labor de fiscalización, procedimos a revisar la documentación correspondiente al proceso de licitación. Durante esta exhaustiva revisión, se detectaron diversas irregularidades.
En primer lugar, el contrato favoreció a Sinohydro al establecer un tipo de cambio de dólar a 6,98 bolivianos, a pesar de que el cambio oficial en Bolivia desde 2015 hasta la fecha es de 6,96 bolivianos. Esta discrepancia resultó en un pago adicional de 8,5 millones de bolivianos (más de 1.200.000 dólares), evidenciando claramente un sobreprecio en el monto mencionado.
En segundo lugar, la normativa boliviana exige que el Registro Único de Proveedores de Estado (RUPE) sea un requisito para la adjudicación de obras. Sin embargo, el contrato carece de la información correspondiente al RUPE de Sinohydro.
En tercer lugar, se llevaron a cabo cuatro modificaciones al contrato bajo el pretexto de mejoras, no obstante, observamos que la obra fue entregada en condiciones deplorables.
La cuarta irregularidad reside en la omisión del cobro de la boleta de garantía correspondiente al 20% del costo total de la obra, a pesar de los retrasos y los defectos evidentes.
Estos elementos dan cuenta de un claro favorecimiento a la empresa china por encima de los intereses de los bolivianos. Es importante destacar que Sinohydro ya enfrenta denuncias por irregularidades en la construcción de obras en otros países, como Ecuador y Perú, además de acusaciones de abuso laboral en Bolivia desde la gestión del gobierno de Evo Morales.

— Usted ha presentado una denuncia penal contra el ministro de Obras Públicas de Bolivia, Edgar Montaño, y otras autoridades involucradas en la suscripción del contrato. ¿Dónde formalizó esta denuncia y cuáles son sus expectativas?
— En efecto, hemos presentado una denuncia penal por los hechos irregulares mencionados anteriormente. El pasado 18 de diciembre, interpuse una denuncia ante la Fiscalía Departamental de Santa Cruz contra el ministro de Obras Públicas, Edgar Montaño; el actual presidente ejecutivo de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), Marcel Claure; otros funcionarios de la ABC; los representantes de Sinohydro; y los ciudadanos chinos Li We y Yang Ye, por los delitos de incumplimiento de deberes, conducta antieconómica, incumplimiento de contrato y contratos lesivos al Estado.
— La notoriedad del caso surgió tras los deslizamientos registrados en el kilómetro 105 de la carretera que conecta Cochabamba con Santa Cruz, ocasionando el cierre de la vía. ¿Cuál fue la causa de estos daños y tiene información sobre posibles reparaciones?
— Los daños derivaron de la deficiente ejecución por parte de la empresa china. El Colegio de Ingenieros de Santa Cruz especificó que los problemas en la carretera El Sillar se originaron debido a la falta de subdrenes longitudinales, cunetas adecuadas, sobrecarga de material que saturó el pavimento y la ausencia de pendiente en el talud.
La certeza sobre la adecuada reparación de estos inconvenientes es incierta, ya que el problema fundamental radica en la construcción deficiente de la carretera, y existe la preocupación de que el Gobierno encubra a sus aliados chinos. Este no es el primer incidente de este tipo, y el MAS (Movimiento al Socialismo) ha encubierto y justificado situaciones similares en el pasado.
— El ministro Montaño intentó desvincularse de la responsabilidad al afirmar que el contrato con la empresa Sinohydro, encargada de la construcción de la doble vía El Sillar, se firmó durante el gobierno del expresidente Evo Morales en 2015. ¿Cuál es su opinión al respecto?
— Tanto Evo Morales como Luis Arce son responsables. Aunque es verdad que el contrato se firmó durante la gestión de Morales, las cuatro modificaciones contractuales fueron rubricadas durante la actual administración de Arce.
Montaño intentó presentar esta carretera como parte de la gestión de Arce hasta antes de su entrega provisional y la subsiguiente aparición de fallas. Después, trató de eximir de responsabilidad tanto a su propia gestión como a la de su nuevo superior, Luis Arce. Sin embargo, reitero: tanto Morales como Arce son responsables de esta obra desastrosa. En el MAS, todos son iguales; no hay diferencias entre uno y otro.

— La denuncia respecto a la construcción de esta carretera ha vuelto a poner de manifiesto los problemas internos del MAS, que desde hace meses experimenta una fractura derivada de las tensiones entre Morales y Arce. ¿Cómo percibe la situación actual del partido en el poder y cuál considera que es su impacto en el país?
— La disputa dentro del MAS se ha convertido en una distracción mediática a la cual lamentablemente la prensa ha dedicado demasiada atención. En el seno del partido, prevalece una considerable corrupción. Si la pelea fuera genuina, su intensidad sería diferente, pero esta aparente contienda no trasciende más allá de lo superficial. Sus conflictos se centran en disputas por cuotas de poder y la candidatura para el 2025. No obstante, es importante subrayar que, tarde o temprano, el masismo buscará restaurar la unidad interna.
La gestión gubernamental del MAS es caótica, un gobierno derrochador e ineficaz que no logra abordar los problemas de la población, limitándose principalmente a actividades políticas en detrimento de la gestión efectiva. Esta situación se ha mantenido tanto durante la administración de Evo Morales como en la actualidad. Los seguidores del MAS parecen destacar más por malgastar los recursos de los bolivianos, cooptar los órganos del Estado, controlar el sistema judicial y perseguir a quienes discrepan con sus ideales, que por brindar soluciones concretas a los desafíos del país.

